Jul232008
00:06:06
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Sonámbula - 3ª Noche
Por más que lo miraba, no podía fijarse en otra cosa. Unas oscuras marcas alrededor de los ojos de Ichigo que indicaban que no había dormido en toda la noche anterior. Y nada más ver aquellas ojeras de campeonato, le invadía un pequeño sentimiento de culpa... Que se desvanecía por completo al recordar dónde y cómo había despertado ella esa mañana.
Estaban los dos en el cuarto del muchacho, ya pasaban de las diez de la noche e Ichigo llevaba unos veinte minutos buscando algo entre una pila de libros que se había traído del despacho de su padre. A Rukia le parecía increíble que pudiese mantenerse despierto cuando ya habían pasado más de cuarenta horas desde que había dormido por última vez.
-¡Aquí está!
Le había llevado más tiempo del que le hubiese tomado si su mente estuviese lo suficientemente despejada como para pensar con claridad, pero sin poder evitarlo los ojos se le cerraban y su cerebro parecía desconectar de vez en cuando de su cuerpo. Se espabiló un poco cuando se dio cuenta que estaba buscando “sonambulismo” en un libro sobre maternidad que había cogido por error, e inmediatamente lo tiró lo más lejos posible y comenzó a buscar en el tomo que recopilaba las enfermedades que empezaban por “r” y “u”. Enfocó mejor los ojos en la página y empezó a leer.
-“Las personas que presentan sonambulismo desarrollan actividades motoras automáticas que pueden ser sencillas o complejas.” -Al acabar la oración, miró a Rukia, que tenía una ceja levantada y parpadeaba confusa, sin entender lo que quería decir. - A ver, Rukia, que te mueves mientras estás dormida. -dijo para simplificar.
-Para eso no necesitábamos mirar ese ladrillo, idiota.
Recibió en respuesta una mirada malhumorada, pero la ignoró completamente. Ichigo siguió leyendo.
-“Un individuo sonámbulo pueden salir de la cama, caminar, orinar o incluso salir de su casa, mientras permanecen inconscientes y sin probabilidad de comunicación. Es difícil despertarlos aunque, en contra de lo que se cree comúnmente, no resulta peligroso.” -cuando leyó la última frase, soltó un bufido. -¡Joder! ¡Esto está equivocado! Despertar a aun sonámbula SÍ que es peligroso. ¿Y en serio has hecho todo esto? Salir de la cama, caminar, orinar...
-¡Guarro!
-¡Es lo que pone en el libro, yo sólo leo...!
-¡¿Y por qué no pasas directamente a la parte en que pone cómo curarlo?!
-¡Vale, vale! -leyó en voz bajas algunas líneas más, pero luego se paró en seco y volvió a leer en voz alta. -“Su causa es desconocida y no existe ningún tratamiento eficaz.”
-Deja de joder y di lo que pone de verdad.
Ichigo simplemente le acercó a Rukia el libro, señalándole la parte en que estaba lo que había leído, aunque para ello tuvo que acercarse un poco más a ella...
-¡¿Qué?!
El muchacho no la oía. Veía los labios de la shinigami moverse, furiosos mientras soltaban todas las barbaridades que se le pudiese ocurrir a su mente.
-¿Me estás escuchando?
Reaccionó a su llamada.
-¿Eh? Mmm... Sí.
-Tú sí que sabes convencer a la gente. - soltó un bufido. -¿Y ahora qué hacemos?
-¿Y por qué me lo preguntas como si tu problemilla fuera mi culpa?
-Yo no he dicho eso, tan sólo he preguntado que qué hacemos. -soltó exasperada. -Tiene que haber algo en ese libro que lo solucione.
Sin previo aviso cogió el tomo de las manos de Ichigo y se puso a revisarlo ella misma, achicando los ojos para estar segura de no saltarse ni un punto. El muchacho suspiró cansado. Quería dormir, quería tumbarse en la cama, en la que, por cierto, estaba sentada Rukia, y dormir como no lo había hecho en años. Apenas podía mantener los ojos abiertos y hasta el más mínimo movimiento de su cuerpo le suponía un tremendo esfuerzo.
-¡Mira! Aquí dice, “Cómo tratar con un sonámbulo”. A lo mejor esto ayuda.
-Buena suerte. -le dijo Ichigo desde la posición en la que se había acomodado, con la cabeza apoyada entre los brazos que reposaban en el escritorio.
Rukia estuvo tentada de tirarle el libro de kilo y medio a la cabeza, pero en el último segundo se contuvo, cogiendo todo el aire que podían albergar sus pulmones para calmarse. A cambio le dio una patada en la espinilla, una no muy fuerte, pero que le hizo reaccionar. Rukia le indicó que se sentase a su lado y leyese lo que le estaba señalando.
“Lo que me faltaba...”
A regañadientes, se levantó de la silla y se dejó caer a su lado, pero sin llegar a tocarla.
-¡Lee esto!
Intentaba hacerlo, se decía a sí mismo que era por el bien de Rukia... Rectifiquemos eso... Que era para que a Rukia no se le ocurriese ir al cuarto de su padre a dormir, ni nada parecido, pero incluso así... Los ojos se le iban cerrando, y aunque intentaba espabilarse no podía hacer nada en contra del sueño que sentía. Tan sólo quería dormir.
Rukia, por el contrario, estaba completamente despierta, leyendo minuciosamente cada oración del texto. Quería saber cómo, por lo menos, mejorar un poco aquella situación. Ya antes, en la Sociedad de Almas, varias de las sirvientas de la mansión Kuchiki le habían preguntado si realizaba algún tipo de “salidas nocturnas”, pero ella siempre respondía que tan solo quería salir a tomar un poco el aire y a relajarse. No quería que ni su hermano ni su capitán, ni nadie, se tuviese que preocupar por un problema como aquel; tenían cosas más importantes de las que ocuparse. Pero ahora, Ichigo lo había descubierto, y de la forma menos conveniente. Sabía que algo como eso no tenía que volver a repetirse, por lo que buscaba con avidez cualquier pista que le ayudase a afrontar su sonambulismo. Estaba comenzando a leer un párrafo que explicaba que era “bueno” responder a los sonámbulos, o decirles que lo que estuviesen haciendo ya lo habían acabado, cuando notó que la cama se hundía durante un momento bajo el peso de un cuerpo. Se giró inmediatamente, para ver que el shinigami se había rendido de una vez por todas al cansancio que llevaba arrastrando durante horas.
-¡Eh!
La muchacha alargó un brazo hacia él con intención de despertarle, pero decidió no hacerlo. No solo contaba con las horas sin dormir, sino también con todos los hollows que habían decidido ir a fastidiar por Karakura, y de los cuales él se había tenido que ocupar. Estaba agotado, y se merecía un descanso.
Pero ahora, ella.. ¿qué tenía que hacer?
Se tendría que ir a la habitación de Yuzu y Karin, pero corría el riesgo de que se volviese a “despertar” y volviese a caminar por la casa inconsciente. Y podía acabar de nuevo en la habitación de Ichigo, o peor aún, en... Un escalofrío le recorrió la espalda al recordar lo que le había dicho el chico esa misma mañana para tratar de explicarle el por qué despertó en la cama de Ichigo, con él incluido. Ella había estado apunto de ir... A la habitación de Kurosaki Isshin. Otro escalofrío. ¡Prefería mil veces dormir con Ichigo que acabar con aquel mal ejemplo de ser humano! Esperen un momento, eso sonó demasiado extraño... No era por Ichigo, sino que, considerando las dos opciones que habían, estaba bastante claro qué elegir. Se tenían bastante confianza, y habían pasado por muchas cosas juntos...
“Pero pensaste en dormir en su cama con él. En ningún momento consideraste la opción de dormir en el armario...”
Una maliciosa vocecilla salida de quién sabe dónde le puntualizó esa parte. Y no supo qué responderse a sí misma. Sí, se había olvidado por completo del armario. Pero en ese momento le parecía un sitio demasiado pequeño e incómodo para dormir.
“¿Prefieres su cama, verdad? Y ya de paso, con él a tu lado”
“¡Cállate, voz de mi conciencia!”
En ese momento, Ichigo se movió, en un intento de acomodarse. Se había quedado dormido en la peor posición posible, con las piernas colgando y la parte superior de su cuerpo inclinada hacia el cabezal de la cama. Si se quedaba así, a la mañana siguiente le dolería todo el cuerpo.
“Tan solo estaba comparando dos posibilidades, como si comparo entre Ichigo y ni-sama.”
Un nuevo escalofrío le recorrió el cuerpo, y esta vez de pensar en lo que podría ocurrir con su hermano.
“¡Ichigo!”
De nuevo la mejor opción era él.
“¡Je, mira quién ha vuelto a ganar! Seguro que también le prefieres a él antes que a Renji.”
“Pues...” Lo pensó. Renji era amigo suyo desde que eran pequeños, habían estado juntos casi una vida. Para ella, era como parte de su familia. Una de verdad. Pero Ichigo... Con él todo era muy distinto. Se peleaban, se gritaban, se insultaban... Y cuando habían acabado sin saliva y sin aire, todavía tenía ganas de decirle unas cuantas cosas más. Era... Divertido. Diferente. Nuevo. Le gustaba...
“¡Te gusta!”
“¡Él no, las peleas!”
“Eso no tiene sentido. Te gustan las peleas porque las tienes con él.”
“¡Que no!”
“De todos modos también le gana a Renji.”
Rukia gruñó, enfadada consigo misma. ¡No podía haber pensado en todo aquello! Estaba dejando a Ichigo en una muy buena posición en su “ranking” personal. Pero después de toda aquella batalla interior, seguía sin saber qué hacer. El muchacho se veía demasiado cansado como para colaborar, y no creía que esa noche se despertase cuando a ella le apeteciese continuar con sus actividades nocturnas. No quería acabar en el lugar menos deseado... Entiéndase como la habitación de Isshin. Aunque si se quedaba con Ichigo tampoco le podían asegurar que no saliese por la noche.
Suspiró, rendida. No tenía ni idea de lo que hacer, y encima de eso, el maldito idiota descerebrado se había dormido y ya descansaba tranquilamente en medio de su sueño. No tendría más remedio que irse a la habitación de las gemelas, pero... Alzó la mirada y la dirigió hacia la puerta, recordando algo. Y sí, allí la vio, su salvación. El ojo de la cerradura de la puerta. ¡Esa habitación tenía cerrojo! A Rukia le dieron ganas de llorar de felicidad, mientras observaba el maravilloso hueco por el que tenía que meter la llave. Se levantó de la cama y se acercó al escritorio, rebuscando entre los cajones hasta dar una pequeña llave plateada. A esas alturas, la shinigami ya había cotilleado cada rincón de la habitación del muchacho, había visto todas las fotos que guardaba la familia -muchas de ellas vergonzosas para cierto adolescente pelirrojo-, y conocido varios secretillos con los que le gustaba chantajear a Ichigo. Encontrar la llave de la puerta de Ichigo no era ningún dilema.
Se acercó a la puerta e introdujo la llave en el cerrojo, dándole todas las vueltas posibles. Cuando ya estuvo satisfecha, sacó la llave y la guardó de nuevo en el cajón del escritorio. ¡Ahora ya estaba segura! Aunque seguía estando en un cuarto que no era el suyo... Miró a Ichigo de nuevo, que ya estaba en su quinto sueño. Su típico ceño fruncido había desaparecido, y había dejado paso a un rostro totalmente en calma. Luego su mirada se fijó en el hueco que quedaba entre él y el borde de la cama, en el que ella había estado antes... Sentado, por supuesto. Pero pensó... Que aún cabría allí... Si se encogía un poco... En ese momento Ichigo se movió, intentando acomodarse de nuevo, y a la vez dejando un hueco más amplio para Rukia. Un hueco muy tentador... Allí cabría perfectamente...
Estaba a punto de dar un paso hacia él, pero de pronto se detuvo. ¿En qué diablos había estado pensando? ¡En nada! ¡Tonterías nada más! ¿Cómo le se había ocurrido semejante estupidez? Estaba furiosa consigo misma, y por extraño que pudiese parecer, con Ichigo también.
-¡Todo esto es culpa tuya!-le gritó, aun sabiendo que no le escucharía; estaba tan cansado que ni siquiera si Marilyn Manson tocase un concierto en su cuarto se despertaría.
Sin pensárselo dos veces, abrió la puerta del armario y se metió adentro. El futón seguía en su sitio, y ella podría pasar allí esa noche. Pero SOLO esa noche. Al día siguiente trataría de encontrar una solución a su problema.
3ª Noche
Por más que lo miraba, no podía fijarse en otra cosa. Unas oscuras marcas alrededor de los ojos de Ichigo que indicaban que no había dormido en toda la noche anterior. Y nada más ver aquellas ojeras de campeonato, le invadía un pequeño sentimiento de culpa... Que se desvanecía por completo al recordar dónde y cómo había despertado ella esa mañana.
Estaban los dos en el cuarto del muchacho, ya pasaban de las diez de la noche e Ichigo llevaba unos veinte minutos buscando algo entre una pila de libros que se había traído del despacho de su padre. A Rukia le parecía increíble que pudiese mantenerse despierto cuando ya habían pasado más de cuarenta horas desde que había dormido por última vez.
-¡Aquí está!
Le había llevado más tiempo del que le hubiese tomado si su mente estuviese lo suficientemente despejada como para pensar con claridad, pero sin poder evitarlo los ojos se le cerraban y su cerebro parecía desconectar de vez en cuando de su cuerpo. Se espabiló un poco cuando se dio cuenta que estaba buscando “sonambulismo” en un libro sobre maternidad que había cogido por error, e inmediatamente lo tiró lo más lejos posible y comenzó a buscar en el tomo que recopilaba las enfermedades que empezaban por “r” y “u”. Enfocó mejor los ojos en la página y empezó a leer.
-“Las personas que presentan sonambulismo desarrollan actividades motoras automáticas que pueden ser sencillas o complejas.” -Al acabar la oración, miró a Rukia, que tenía una ceja levantada y parpadeaba confusa, sin entender lo que quería decir. - A ver, Rukia, que te mueves mientras estás dormida. -dijo para simplificar.
-Para eso no necesitábamos mirar ese ladrillo, idiota.
Recibió en respuesta una mirada malhumorada, pero la ignoró completamente. Ichigo siguió leyendo.
-“Un individuo sonámbulo pueden salir de la cama, caminar, orinar o incluso salir de su casa, mientras permanecen inconscientes y sin probabilidad de comunicación. Es difícil despertarlos aunque, en contra de lo que se cree comúnmente, no resulta peligroso.” -cuando leyó la última frase, soltó un bufido. -¡Joder! ¡Esto está equivocado! Despertar a aun sonámbula SÍ que es peligroso. ¿Y en serio has hecho todo esto? Salir de la cama, caminar, orinar...
-¡Guarro!
-¡Es lo que pone en el libro, yo sólo leo...!
-¡¿Y por qué no pasas directamente a la parte en que pone cómo curarlo?!
-¡Vale, vale! -leyó en voz bajas algunas líneas más, pero luego se paró en seco y volvió a leer en voz alta. -“Su causa es desconocida y no existe ningún tratamiento eficaz.”
-Deja de joder y di lo que pone de verdad.
Ichigo simplemente le acercó a Rukia el libro, señalándole la parte en que estaba lo que había leído, aunque para ello tuvo que acercarse un poco más a ella...
-¡¿Qué?!
El muchacho no la oía. Veía los labios de la shinigami moverse, furiosos mientras soltaban todas las barbaridades que se le pudiese ocurrir a su mente.
-¿Me estás escuchando?
Reaccionó a su llamada.
-¿Eh? Mmm... Sí.
-Tú sí que sabes convencer a la gente. - soltó un bufido. -¿Y ahora qué hacemos?
-¿Y por qué me lo preguntas como si tu problemilla fuera mi culpa?
-Yo no he dicho eso, tan sólo he preguntado que qué hacemos. -soltó exasperada. -Tiene que haber algo en ese libro que lo solucione.
Sin previo aviso cogió el tomo de las manos de Ichigo y se puso a revisarlo ella misma, achicando los ojos para estar segura de no saltarse ni un punto. El muchacho suspiró cansado. Quería dormir, quería tumbarse en la cama, en la que, por cierto, estaba sentada Rukia, y dormir como no lo había hecho en años. Apenas podía mantener los ojos abiertos y hasta el más mínimo movimiento de su cuerpo le suponía un tremendo esfuerzo.
-¡Mira! Aquí dice, “Cómo tratar con un sonámbulo”. A lo mejor esto ayuda.
-Buena suerte. -le dijo Ichigo desde la posición en la que se había acomodado, con la cabeza apoyada entre los brazos que reposaban en el escritorio.
Rukia estuvo tentada de tirarle el libro de kilo y medio a la cabeza, pero en el último segundo se contuvo, cogiendo todo el aire que podían albergar sus pulmones para calmarse. A cambio le dio una patada en la espinilla, una no muy fuerte, pero que le hizo reaccionar. Rukia le indicó que se sentase a su lado y leyese lo que le estaba señalando.
“Lo que me faltaba...”
A regañadientes, se levantó de la silla y se dejó caer a su lado, pero sin llegar a tocarla.
-¡Lee esto!
Intentaba hacerlo, se decía a sí mismo que era por el bien de Rukia... Rectifiquemos eso... Que era para que a Rukia no se le ocurriese ir al cuarto de su padre a dormir, ni nada parecido, pero incluso así... Los ojos se le iban cerrando, y aunque intentaba espabilarse no podía hacer nada en contra del sueño que sentía. Tan sólo quería dormir.
Rukia, por el contrario, estaba completamente despierta, leyendo minuciosamente cada oración del texto. Quería saber cómo, por lo menos, mejorar un poco aquella situación. Ya antes, en la Sociedad de Almas, varias de las sirvientas de la mansión Kuchiki le habían preguntado si realizaba algún tipo de “salidas nocturnas”, pero ella siempre respondía que tan solo quería salir a tomar un poco el aire y a relajarse. No quería que ni su hermano ni su capitán, ni nadie, se tuviese que preocupar por un problema como aquel; tenían cosas más importantes de las que ocuparse. Pero ahora, Ichigo lo había descubierto, y de la forma menos conveniente. Sabía que algo como eso no tenía que volver a repetirse, por lo que buscaba con avidez cualquier pista que le ayudase a afrontar su sonambulismo. Estaba comenzando a leer un párrafo que explicaba que era “bueno” responder a los sonámbulos, o decirles que lo que estuviesen haciendo ya lo habían acabado, cuando notó que la cama se hundía durante un momento bajo el peso de un cuerpo. Se giró inmediatamente, para ver que el shinigami se había rendido de una vez por todas al cansancio que llevaba arrastrando durante horas.
-¡Eh!
La muchacha alargó un brazo hacia él con intención de despertarle, pero decidió no hacerlo. No solo contaba con las horas sin dormir, sino también con todos los hollows que habían decidido ir a fastidiar por Karakura, y de los cuales él se había tenido que ocupar. Estaba agotado, y se merecía un descanso.
Pero ahora, ella.. ¿qué tenía que hacer?
Se tendría que ir a la habitación de Yuzu y Karin, pero corría el riesgo de que se volviese a “despertar” y volviese a caminar por la casa inconsciente. Y podía acabar de nuevo en la habitación de Ichigo, o peor aún, en... Un escalofrío le recorrió la espalda al recordar lo que le había dicho el chico esa misma mañana para tratar de explicarle el por qué despertó en la cama de Ichigo, con él incluido. Ella había estado apunto de ir... A la habitación de Kurosaki Isshin. Otro escalofrío. ¡Prefería mil veces dormir con Ichigo que acabar con aquel mal ejemplo de ser humano! Esperen un momento, eso sonó demasiado extraño... No era por Ichigo, sino que, considerando las dos opciones que habían, estaba bastante claro qué elegir. Se tenían bastante confianza, y habían pasado por muchas cosas juntos...
“Pero pensaste en dormir en su cama con él. En ningún momento consideraste la opción de dormir en el armario...”
Una maliciosa vocecilla salida de quién sabe dónde le puntualizó esa parte. Y no supo qué responderse a sí misma. Sí, se había olvidado por completo del armario. Pero en ese momento le parecía un sitio demasiado pequeño e incómodo para dormir.
“¿Prefieres su cama, verdad? Y ya de paso, con él a tu lado”
“¡Cállate, voz de mi conciencia!”
En ese momento, Ichigo se movió, en un intento de acomodarse. Se había quedado dormido en la peor posición posible, con las piernas colgando y la parte superior de su cuerpo inclinada hacia el cabezal de la cama. Si se quedaba así, a la mañana siguiente le dolería todo el cuerpo.
“Tan solo estaba comparando dos posibilidades, como si comparo entre Ichigo y ni-sama.”
Un nuevo escalofrío le recorrió el cuerpo, y esta vez de pensar en lo que podría ocurrir con su hermano.
“¡Ichigo!”
De nuevo la mejor opción era él.
“¡Je, mira quién ha vuelto a ganar! Seguro que también le prefieres a él antes que a Renji.”
“Pues...” Lo pensó. Renji era amigo suyo desde que eran pequeños, habían estado juntos casi una vida. Para ella, era como parte de su familia. Una de verdad. Pero Ichigo... Con él todo era muy distinto. Se peleaban, se gritaban, se insultaban... Y cuando habían acabado sin saliva y sin aire, todavía tenía ganas de decirle unas cuantas cosas más. Era... Divertido. Diferente. Nuevo. Le gustaba...
“¡Te gusta!”
“¡Él no, las peleas!”
“Eso no tiene sentido. Te gustan las peleas porque las tienes con él.”
“¡Que no!”
“De todos modos también le gana a Renji.”
Rukia gruñó, enfadada consigo misma. ¡No podía haber pensado en todo aquello! Estaba dejando a Ichigo en una muy buena posición en su “ranking” personal. Pero después de toda aquella batalla interior, seguía sin saber qué hacer. El muchacho se veía demasiado cansado como para colaborar, y no creía que esa noche se despertase cuando a ella le apeteciese continuar con sus actividades nocturnas. No quería acabar en el lugar menos deseado... Entiéndase como la habitación de Isshin. Aunque si se quedaba con Ichigo tampoco le podían asegurar que no saliese por la noche.
Suspiró, rendida. No tenía ni idea de lo que hacer, y encima de eso, el maldito idiota descerebrado se había dormido y ya descansaba tranquilamente en medio de su sueño. No tendría más remedio que irse a la habitación de las gemelas, pero... Alzó la mirada y la dirigió hacia la puerta, recordando algo. Y sí, allí la vio, su salvación. El ojo de la cerradura de la puerta. ¡Esa habitación tenía cerrojo! A Rukia le dieron ganas de llorar de felicidad, mientras observaba el maravilloso hueco por el que tenía que meter la llave. Se levantó de la cama y se acercó al escritorio, rebuscando entre los cajones hasta dar una pequeña llave plateada. A esas alturas, la shinigami ya había cotilleado cada rincón de la habitación del muchacho, había visto todas las fotos que guardaba la familia -muchas de ellas vergonzosas para cierto adolescente pelirrojo-, y conocido varios secretillos con los que le gustaba chantajear a Ichigo. Encontrar la llave de la puerta de Ichigo no era ningún dilema.
Se acercó a la puerta e introdujo la llave en el cerrojo, dándole todas las vueltas posibles. Cuando ya estuvo satisfecha, sacó la llave y la guardó de nuevo en el cajón del escritorio. ¡Ahora ya estaba segura! Aunque seguía estando en un cuarto que no era el suyo... Miró a Ichigo de nuevo, que ya estaba en su quinto sueño. Su típico ceño fruncido había desaparecido, y había dejado paso a un rostro totalmente en calma. Luego su mirada se fijó en el hueco que quedaba entre él y el borde de la cama, en el que ella había estado antes... Sentado, por supuesto. Pero pensó... Que aún cabría allí... Si se encogía un poco... En ese momento Ichigo se movió, intentando acomodarse de nuevo, y a la vez dejando un hueco más amplio para Rukia. Un hueco muy tentador... Allí cabría perfectamente...
Estaba a punto de dar un paso hacia él, pero de pronto se detuvo. ¿En qué diablos había estado pensando? ¡En nada! ¡Tonterías nada más! ¿Cómo le se había ocurrido semejante estupidez? Estaba furiosa consigo misma, y por extraño que pudiese parecer, con Ichigo también.
-¡Todo esto es culpa tuya!-le gritó, aun sabiendo que no le escucharía; estaba tan cansado que ni siquiera si Marilyn Manson tocase un concierto en su cuarto se despertaría.
Sin pensárselo dos veces, abrió la puerta del armario y se metió adentro. El futón seguía en su sitio, y ella podría pasar allí esa noche. Pero SOLO esa noche. Al día siguiente trataría de encontrar una solución a su problema.
Sindicación
24/02/2010 @ 07:00:17
por rolex
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24/02/2010 @ 06:05:48
por rolex
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24/02/2010 @ 06:01:39
por rolex
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24/02/2010 @ 05:59:40
por rolex
Hola, me podrias decir como hago ...
06/10/2009 @ 04:58:41
por Briceño